Juan Madrid, Perros que duermen, Madrid, Alianza editorial, 2017

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¿Otro libro más sobre la guerra civil y el franquismo? Que a estas alturas, después de más de cuarenta años del retorno de la ‘democracia’ en España, haya autores que sigan teniendo la necesidad de hablar del pasado inmediato en clave crítica; de denuncia, da como mínimo para reflexionar sobre si la sociedad española ha conseguido cerrar realmente las infectadas heridas de su traumática experiencia contemporánea, cuyas consecuencias siguen condicionando de tal modo el presente y ennegreciendo el futuro colectivo. Desde luego, sin entrar en más profundas consideraciones, parece cada vez más evidente que la verdad oficial que sigue rigiendo hasta nuestros días poco o nada tiene que ver con la realidad de los hechos y procesos pasados. Como que el régimen monárquico postfranquista, en representación de su arcaizante orden socioeconómico oligárquico, cual principal depositario de este discurso autojustificatorio durante todos estos años, se asienta sobre una legitimidad espuria o, como mínimo, altamente cuestionable.

Mas, la novela que vamos a visitar no es un relato cualquiera sumado a una supuesta moda revisionista del reciente pasado español, sino la que probablemente sea la obra cumbre de uno de los más reputados autores españoles de las últimas décadas: Juan Madrid. Historiador, periodista y, ante todo, escritor, reconocido principalmente por su especialización en el género negro. Línea narrativa no demasiado practicada en el ámbito hispánico. Nuestro autor, por reconocidos méritos propios, forma parte de la ‘tríada de oro’ de la llamada novela criminal o policiaca en España junto a Manuel Vázquez Montalbán y a Andreu Martín. Juan Madrid, que tras su licenciatura en Historia, trabajó en el periodismo de investigación durante los años setenta, se dio a conocer como novelista en 1980. Año en el que publicó su primera novela: Un beso de amigo, con la que inició el popular ciclo sobre las desventuras del antihéroe e investigador a sueldo Toni Romano. A partir de aquí ha venido desarrollando una intensa carrera literaria, básicamente centrada en el género negro; comprendiendo novelas, relatos, guiones para cine, televisión…

Con Perros que duermen, nos encontramos ante todo frente a una novela política; de tesis, que pretende transcender la mera condición de vehículo literario, para transmitir un nítido mensaje crítico al lector, que sin desdeñar su expresión estética, bien al contrario, prima, no obstante, su dimensión ética. Nuestra novela es para su autor, antes que otra cosa, un urgente y necesario ajuste de cuentas contra la desmemoria impuesta, auténtica damnatio memoriae en lo que a la abortada experiencia reformista republicana se refiere; el silencio inducido y la forzada impunidad respecto a los crímenes de la sangrienta y prolongada dictadura sobre los que se asienta la España oficial, como heredera directa del franquismo .Por ello sano ejercicio de desentierro de las raíces directas de las lacras y miserias, redobladas en los críticos tiempos presentes, que sufre hoy la sociedad española. Pero más allá de censurables juicios de valor sectarios o de voces de resentimiento, Juan Madrid escribe armado de conocimiento de causa y de rigor historiográfico, puestos al servicio de una fértil inspiración en la exposición de unos hechos, sus causas directas y más significativas consecuencias, aún hoy tan controvertidos.

El conjunto, si en su sentido negativo materializa un argumentado grito de oposición frente al franquismo; contra su tenebroso legado, al tiempo que de protesta hacia al regresivo rebrotar del olvido y el inmovilismo aupados sobre la regresión subsiguiente a la frustrada oleada contestataria de estos últimos años, en su afirmación positiva es un canto de homenaje al tiempo fértil de la segunda república. Cuajado de realizaciones, pese a los errores, límites, contradicciones y el continuado sabotaje reaccionario, de potencial y de esperanza futura. Pero, por encima de todo, a sus gentes valientes y generosas; empezando por los mismos progenitores del autor, cuyo paso de la avanzada acción constructiva a la resistencia antifascista y prorrevolucionaria en muchos casos, desembocaría fatalmente tras la derrota en la total frustración de su proyecto colectivo y vital, para concluir en la más feroz represión que hayan soportado las castigadas tierras de España. Para ser arrojada después su epopeya emancipadora en el más lamentable ostracismo, cuando debiera haberse constituido en memoria imprescindible para la reconstrucción de una verdadera senda democrática renovada tras la dictadura.

Tamaño esfuerzo de síntesis narrativa aúna armónicamente el rigor en el planteamiento y expresión de los hechos, desde la formación académica del autor, con la agilidad e interés nacidos de la experiencia periodística de su pluma. Acertadamente encauzado todo ello por el estilo duro y poderoso de su condición de escritor adscrito al género negro, sin pelos en la lengua.

Novela política, de tesis, histórica, negra; novela psicológica en última instancia, a partir de los retratos introspectivos de unos significativos personajes, en cierto modo paradigmáticos, integrados con toda naturalidad en el cuadro histórico del que son producto y representación.

Juan Delforo (divertido guiño castizo al lector, que hace translación jocosa de su propio nombre, adoptándolo al registro popular: Juan Madrid=Juan Delforo. Dado que en la jerga de barrio madrileña se nombra cariñosamente la ciudad como “el Foro” y ser de Madrid es ser del Foro…); suerte de alter ego de Juan Madrid, personaje recurrente en las últimas novelas del ciclo de Toni Romano, es el eje vertebrador de una compleja trama múltiple. La cual desarrolla una ficción política con tintes policiacos, partiendo de la real encrucijada histórica del país en la perdida batalla por el progreso, como telón de fondo donde evolucionan entreverados de ficción unos verdaderos rasgos biográficos familiares; la historia de los padres del autor, militantes comunistas radicalmente comprometidos con la república y el antifascismo, que acabarán sufriendo también las trágicas consecuencias de la feroz represión franquista, en paralelo a la evolución de la carrera de un oportunista falangista, representante de los estamentos privilegiados, que llegaría a convertirse en importante jerarca de la estructura represiva del nuevo régimen, cuyas trayectorias se cruzan en momentos decisivos de sus vidas, como proyecciones particulares de la dinámica colectiva. De esta manera, las acciones transcurren a lo largo de espacios y de tiempos diversos pero confluyentes, desde el Madrid actual hasta las cárceles franquistas, pasando por el Madrid republicano, el sitiado de la guerra civil y el pesadillesco de la postguerra, hasta el Burgos de 1938; capital de la sublevación reaccionaria en plena guerra. Durante la mayor parte de la novela los escenarios de guerra alternan con retaguardias bajo la bota franquista más violentas y opresivas aún. Como agónicas palestras de la defensa truncada y sacrificio de la esperanza republicana hacia la siniestra y aberrante involución que vino después. Guerra, dolor, hambre, muerte, represión, tiranía, corrupción van de la mano del sacrificio, el compromiso, el heroísmo, la generosidad…

La trama policiaca de fondo; el misterio por resolver que normalmente envuelve la narración criminal, son aquí una mera concesión estética, al servicio realmente de la denuncia sociopolítica central.

Si hasta aquí venimos ponderado, y así valorado, muy positivamente la calidad y méritos de Perros que duermen, para ser rigurosos en el juicio, no debemos dejar de decir que podría achacársele en ciertos pasajes centrales de reconstrucción histórica un exceso de didacticismo, siempre lastrante para una lectura grata y fluida. Ello, a medio camino entre el afán del historiador por transmitir verosimilitud y la detallada, exhaustiva, demostración argumental de sus tesis ‘militantes’. Mas, si hemos de destacar alguna cuestión en la columna del debe frente a los haberes reseñados, esa es una ligera tendencia hacia la dispersión narrativa, nacida de la propia estructura de la novela, compuesta de una continuada combinación de tramas en lugares y cronologías diversas, que aunque básicamente confluyentes y coherentes al cabo dentro del conjunto, no dejan de entorpecer en ocasiones, especialmente en los capítulos finales, la fluidez lectora.

Para concluir, recapitulando en torno a la metáfora enunciativa del libro; su título: Perros que duermen la imagen de una amenazante jauría de perros actuando de carroñeros implacables que devoran cadáveres de soldados caídos en combate, se muestra como reiterada pesadilla de Juan Delforo; padre del narrador-autor, augurando negros presagios sobre la evolución de los acontecimientos, en ella se contiene el principal mensaje del libro. La denuncia de la esencia fieramente voraz, insaciable y violenta del dominio clasista, siempre vigilante y predispuesto a reaccionar de forma implacable contra cualquier cambio que amenace su poder y privilegios. Como así ilustra la novela que ocurrió en la España de los años treinta, cuando el humanismo reformista republicano puso en cuestión el secular dominio monárquico-aristocrático mixturado de capitalismo. Frente a lo cual, los poderosos, aliados a toda clase de oportunistas y fanáticos de plural calaña y condición, acabaron coaligados en torno a la mutación reaccionaria más virulenta que vieran los tiempos: el fascismo, en su particular forma clerical-militarista autóctona. Con la subsiguiente cruenta venganza clasista e ideológica, sin precedentes, tras la derrota de la democracia en España bajo la alianza de la reacción internacional, asistida por la culpable complicidad de las ‘democráticas’ potencias occidentales.

Por ello, para una buena asimilación del texto, no debemos olvidar la perspectiva de nuestro autor, que en ningún momento confunde objetividad con imparcialidad, como buena conciencia crítica empeñada en la transformación de la realidad, la cual se propone denunciar, antes que otra cosa, las miserias del pasado con el fin de ayudar a comprender las razones de los males presentes con conocimiento de causa. Remover conciencias, movilizar libres voluntades para la acción transformadora común sigue vigente, como podemos comprobar, entre unos pocos escritores coherentes con sus ideas en plena era del individualismo cínico y de la tiranía mercantil. Con Juan Madrid siempre desde la reflexión crítica y la veracidad histórica, social, sin concesiones innecesarias a sectarismos ni discursos panfletarios. En nuestra novela a partir de un auténtico fresco de la época, sustentado sobre los hechos y procesos en marcha más significativos, que transmiten al lector algunas de las claves de su pasado reciente. Todo ello, que es quizás lo más difícil, en conjunto bien, concisa y equilibradamente narrado, dado que, en el fondo, de eso se trataba. Pues, si hay algo que alimente el espíritu humano como ninguna otra cosa, más allá del tiempo y del espacio, es contar y que le cuenten historias. Si por añadidura con calidad, pues miel sobre hojuelas… Y ésta es, en fin, una buena historia, digna de ser leída, lo cual no es poco decir en los pedestres tiempos que corren…

Auteur

Antonio Moreno Vaquerizo est en train de terminer sa thèse doctorale sur le conflit, la politique et la culture populaire dans le Madrid baroque. Historien moderniste et professeur d'espagnol ELE formé en Espagne, il a enseigné la langue et la culture espagnoles dans différentes universités françaises dont l'Université Paris-Est Créteil. En parallèle à plusieurs travaux universitaires, il a publié des livres de poésie et de récits brefs.

Pour citer cet article

Antonio Moreno Vaquerizo, Juan Madrid, Perros que duermen, Madrid, Alianza editorial, 2017, © 2012 Quaderna, mis en ligne le 1 novembre 2018, url permanente : https://quaderna.org/juan-madrid-perros-que-duermen-madrid-alianza-editorial-2017/

Juan Madrid, Perros que duermen, Madrid, Alianza editorial, 2017
Antonio Moreno Vaquerizo

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